domingo, 24 de mayo de 2009

Thoughts of Mine.

Thoughts of mine, O thoughts of mine,
You plague and torment me!
Oh paper you throng, thoughts,
By dark anguish sent me.
Why did wind not disperse you?

Curioso, que fuesen esos los versos que leí justo al abrir el libro.
Bendito azar, quizá.

Una campanilla colgada de la manilla interna anunció mi presencia. Aroma a vejez, muerte y abandono. Una joven bellísima, forjada entre los despojos y esculpida en la decadencia escrutó mi rostro sin mayor interés que obtener de mi bolsillo el precio de alguna obra. Montones de libros, montañas de polvo.

Come, tell me, children mine, my cherished
Blooms- is there a heart, dears, anywhere like this
Aching heart of mine, dears, one on salt tears nourished,
That will keep mine like does… Let us hope there is!

Memoricé el poema. Aparté la mirada de los versos tintados en el libro y la posé sobre sus ojos almendrados. Caminé hasta la caja y deposité el libro sobre el mostrador de vidrio. Me índico el costo y finalmente encontró mis ojos al alzar la vista. Asombro momentáneo. Introduje mi mano en el bolsillo del pantalón y cancelé el monto mientras ella envolvía mi compra con un pliegue de rústico papel ocre. Dejó el paquete sobre el vidrio.

But is blood cooled, and slumber
Came, and lo! – it bound
Fast it limbs, and soon above it
Grew a fresh new mound.

Tomé el libro y retrocedí un par de pasos que hicieron eco en la estancia. Pronuncié hondas palabras de agradecimiento, incliné suavemente la cabeza y, de súbito, mis labios tomaron lugar en su cuello desnudo. Mis colmillos perforaron aquella cálida piel.

All have known it, all have tasted
Of its bitter fruit.

Ella no gritó ni se inmutó, imagino que de uno u otro modo esperaba la la muerte; posiblemente la deseaba, pero como yo mismo, nunca se atrevió a darse fin.

While it softly sighs,
Sighs and moans with none to hear it
Or to taunt it... Pray,
Let me weep, and do not try to
Wipe my tears away.

Un par de gotas de sangre, ninguna evidencia y un monstruo que al salir, hizo sonar de nuevo la campanilla de la puerta.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy orgulloso de ti.

Anónimo dijo...

Y yo que creía que eras como ese ficticio Cullen del que todo el maldito mundo habla.

Me da gusto que, todavía, te quede un poco de crueldad.

Laurent.

Anónimo dijo...

Está en vuestra naturaleza, así que, una felicitación sería una burla a vuestra persona.

*Se queda mirando a los dos entes que hablaron anteriormente*

Saludos, Louis.

Marius

Anónimo dijo...

"Está en vuestra esencia, está en vuestra naturaleza, está en vos..." *Ríe.* Detestas tu naturaleza, ¿no?, entonces ignora a Marius.

Sebastian. dijo...

*Rie*

Vamos, Mr. Laurent no sea malvado con Marius, solo dá su opinión.

Buen escrito, Louis. Mis saludos y mejores deseos.

Dark Ban

Mónica dijo...

Me encantó.
Sinceramente, es algo perfecto.